Archivos Enero 2008

Este ejercicio es otra de las posturas encaminadas a trabajar la zona abdominal, concretamente los oblicuos. Con la lumbar pegada al suelo y las piernas elevadas, se colocan las manos detrás de la cabeza con los codos completamente abiertos.

Desde esta postura, hay que girar la parte superior del cuerpo hacia la pierna que se flexiona, aunque no es necesario que el codo toque la rodilla.

«Las manos se utilizan sólo como apoyo de la cabeza, para así no forzar la espalda y el cuello», destaca Sonia de Celis, monitora y fisioterapeuta del Pilates Málaga Center. El aire se toma al llevar el tronco al centro y se suelta al girar hacia el lado, manteniendo los codos abiertos y alargando la pierna. De este movimiento, hay que hacer una serie en la que se estire seis veces cada pierna.

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vía: Diario Sur.

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Cuántas veces hemos escuchado "consejos" acerca de lo que debemos o no hacer para tener unos abdominales de portada, grupo muscular que comúnmente solemos hacer cuando queremos reducir la cintura.

He aquí algunos de los mitos y errores más comunes que abundan alrededor este tema, y que han sido extraídos del libro Abdominal System de Domingo Sánchez, Licenciado en ciencias de la Actividad Física y el Deporte, Experto en Actividad Física y Salud, y Responsable del Área del Fitness de Ultimate Stack.

Trabajar los abdominales elimina la tripa.

Debemos tomar en cuenta que el abdomen está compuesto por dos tejidos: el graso y el muscular. Así es que cuando queramos buscar este objetivo, debemos trabajar ambas partes, ya que si nos limitamos a trabajar sólo el músculo, tendremos unos abdominales rocosos y duros pero debajo del tejido adiposo que impedirá ver esa cintura estrecha que buscamos.

Los plásticos o neoprenos que se usan a modo de faja reducen la cintura y lasCremas milagrosas que queman la grasa y reducen cintura

son dos más de los mitos que nos llevan a cometer un gran error, ya que es cierto que el volumen de la cintura se reduce, pero es por la pérdida de agua que ha sufrido nuestro cuerpo y que además recuperará nuevamente. Además corremos el riesgo de deshidratarnos, perdiendo sales y minerales, necesarios para nuestro organismo.

Los giros con palo son para reducir cintura.

Este tipo de ejercicio sólo ayudará a mejorar el tono muscular, pero no a perder centímetros y por el contrario causará daño a los discos cervicales que, debido a la rotación estresante de una vértebra sobre otra sufrirán un cizallamiento con altas posibilidades de causar una hernia discal.

Cada persona que se propone mejorar sus abdominales debería tener en cuenta estos consejos, ya que te ayudarán a realizar correctamente este tipo de entrenamiento para obtener grandes beneficios y sobretodo evitar daños a tus zona lumbar o cervical.

La siguiente semana te desvelaremos los trucos para alcanzar tus objetivos y tener unos abdominales perfectos.

Bibliografía: Abdominal System, Domingo Sánchez y el equipo de Ultimate Stack, 2da edición.

Marcar los abdominales

Sobre todo cuando se acerca el buen tiempo es cuando más importancia se da a tener unos abdominales definidos y exentos de adiposidad.

En el caso de los culturistas de competición éstos buscan recortarse ante una competición, pero los demás lo hacen para lucir su forma física en la playa o la piscina.

Y es que no hay duda que una zona media dura, de abdominales firmes y bien dibujados aumenta la fuerza y el atractivo del todo el cuerpo.

Tanto sobre un escenario como en la playa o la piscina, cuando observamos una figura humana el eje fundamental de su estética lo representa la cintura.

El epicentro estético y visual del cuerpo es la zona media y no sólo porque constituye el centro anatómico del mismo, sino porque su buena forma es el barómetro por el que se puede medir el estado de forma general.

No es posible tener unos abdominales recortados y al mismo tiempo presentar flaccidez en el pecho, la espalda o las piernas, como tampoco es probable tener una cintura tapada y fofa y por el contrario tener buen aspecto en pecho, espalda o piernas.

La belleza física ya la plasmaron los griegos en sus esculturas hace más de dos milenios, fundamentalmente mediante una cintura dura y musculosa.

Alcanzar una zona media dura como el granito debería ser una prioridad absoluta tanto para los hombres como para las mujeres, porque su estética se verá enormemente mejorada, además de que su salud se verá enormemente reforzada.

Si sigues estos cinco pasos podrás lucir esa zona media fantástica que hará que seas el centro de atención y de admiración de ambos sexos.

Primer paso: seguir una dieta apropiada

Cuando hablamos de reducir el porcentaje de grasa corporal es obligatorio hacerlo de los hábitos alimenticios, porque ni que decir tiene que no es posible eliminar el exceso de peso graso sin modificarlos.

El primer paso para buscar la definición es limpiar la dieta, es decir eliminar todos aquellos alimentos que contribuyen a incrementar la ingestión calórica y a aumentar los depósitos de grasa, como los fritos, los embutidos, las conservas, las mantequillas, las salsas y las grasas animales, así como todos los productos azucarados o derivados de la repostería.

En el primer caso su eliminación está justificada porque cada gramo de grasa aporta nueva calorías, mientras que la misma cantidad de proteína o de carbohidrato solo cuatro, menos pues de la mitad, lo que significa que simplemente reduciendo las grasas se recorta la ingestión calórica final, algo imprescindible para que el cuerpo recurra a sus depósitos de reserva.

Además, las grasas de los alimentos son químicamente similares a las del tejido adiposo, de forma que éstas se convierten con extrema facilidad en grasa corporal.

En el segundo caso cualquier azúcar produce tras su consumo una liberación de la hormona insulina, la responsable de regular el nivel de glucosa en sangre, pero también la de acumular todo exceso de energía en tejido adiposo.

Dicho de otra forma, cualquier cosa dulce aun sin ser una grasa, en el cuerpo se transforma con suma facilidad en ella, debido a la acción lipogénica de la insulina.

Los carbohidratos rápidos y de alto índice glucémico, así como los azúcares simples tales como frutas muy dulces como la uva o los higos, cualquier tipo de caramelo o pasteles, así como los demás productos de bollería, las bebidas refrescantes, los zumos, el pan blanco, son los que hay que evitar a toda costa.

Si en vuestra dieta habitual hasta ahora figuraban este tipo de alimentos en abundancia, id reduciéndolos de forma paulatina y gradual, para evitar un cambio demasiado brusco.

Como es evidente debéis sustituirlos por otros hasta que la dieta quede configurada sólo por alimentos limpios y saludables tales como verduras y hortalizas, copos de avena, arroz y pasta integral, patatas y boniatos, cereales y una pequeña cantidad de fruta del tipo cítrico, que constituirán vuestras fuentes de carbohidratos.

Las carnes magras de ternera y caballo, las aves de corral como pollo o pavo sin la piel, los pescados y los huevos, representarán el aporte de proteínas.

En cuanto a las grasas de la dieta no os preocupéis especialmente porque las obtendréis del aceite del aliño de las ensaladas o de cocinar los alimentos, así como de algunos pescados, de las propias carnes magras, la yema de los huevos y los frutos secos.

Bebe mucha agua fuera de las comidas, porque con ello activaréis la diuresis y los procesos de eliminación.

Reparte el volumen de alimentos en varias pequeñas comidas al día, mejor cinco o seis que tres opulentas.

Ingiere más calorías en la mañana y justo después de entrenar y con moderación en el resto.

Modera el consumo de los carbohidratos de forma que los feculentos, como las patatas, el arroz, la pasta o los tubérculos no formen parte del menú después del mediodía, así en la tarde y la noche emplead sólo los fibrosos y con moderación, es decir las verduras, las hortalizas y las ensaladas.

Segundo paso: el ejercicio para quemar la grasa

Es cierto que el ejercicio, especialmente el aeróbico, consume calorías y que deriva su combustible de los depósitos de grasa y por tanto este tipo de actividad física ayuda a eliminarlos.

Sin embargo, los expertos están de acuerdo en que el ejercicio de intensidad moderadamente elevada, alrededor del 70-80%, mantenido durante unos 30 minutos es el mejor modo de quemar los depósitos de grasa y proporciona mejores resultados que si acometéis carreras de baja intensidad hasta que caigáis reventados.

Es preciso que la intensidad alcance un cierto ritmo cardiorrespiratorio y que active la transpiración para que el cuerpo recurra a los adipocitos como combustible.

De manera que si incorporáis sesiones de bicicleta estática, cinta de andar, máquina de remo o de subir escaleras a vuestra rutina, os empezaréis a librar paulatinamente del tejido adiposo.

Tercer paso: ganar músculo para perder grasa

Está absolutamente comprobado que el músculo como tejido funcional y activo necesita calorías aun en estado de reposo, porque a diferencia de la grasa que es un tejido metabólicamente inactivo, puesto que sólo representa una reserva de calorías, en él siempre hay actividad metabólica, es decir que aumenta el gasto calórico.

Eso significa sencillamente que a mayor masa corporal magra, o sea muscular, más calorías quemará el cuerpo aunque no realice ninguna actividad.

Así dos personas que pesen igual pero una tenga una masa magra superior a la otra cuya masa grasa equivale al peso, la primera necesitará más calorías para mantenerse que la segunda. Dicho de otra forma, ésta puede comer más sin engordarse.

Después de décadas de experiencia se da por sentado que a la hora de ganar masa muscular el entrenamiento pesado de los grandes grupos corporales es el mejor método.

Para ello se recomienda el empleo de series de entre seis y diez repeticiones.

Entre los ejercicios más eficaces se encuentran las sentadillas, la prensa, los presses de banca y de hombros, las dominadas y los remos, etcétera.

Por tanto, entrena con pesos pesados todos los grandes grupos porque haciéndolo no sólo aumentarás tu musculatura en espalda, piernas, pectoral, hombros y brazos, sino que será más fácil eliminar la grasa y permanecer definidos.

Cuarto paso: abdominales musculosos

Si pierdes peso graso y eliminas la adiposidad de tu cintura por descontado que ésta lucirá mejor, pero para que ésta adquiera realmente esas formas atléticas y musculosas es preciso trabajar directamente la musculatura de la pared abdominal.

Esos músculos tan atractivos con forma de tableta de chocolate que todos admiramos constituyen el recto abdominal. Aunque se trata de un solo músculo largo dividido en cuadrados separados por una línea central, la línea alba, que va desde la pelvis hasta la parte inferior del tórax, aunque se suele conocer popularmente como abdominales superiores e inferiores.

Los primeros van del ombligo al pecho y los segundos del ombligo a la pelvis.
Esta pared muscular se activa fuertemente cuando acercamos el torso a las piernas o viceversa.

El movimiento más clásico para trabajar las abdominales es la elevación de tronco en tabla inclinada, pero aunque puedes realizarlo pues es eficaz, resultan más directos y confortables los movimientos de tipo de contracciones o encogimientos.

Las de torso afectan especialmente a la parte superior del abdomen y las contracciones inversas, llevando las piernas al tronco, a la inferior.

Elevaciones de tronco en tabla inclinada

Las clásicas flexiones de tronco puedes hacerlas en el suelo o en una tabla inclinada.

Mantiene las piernas flexionadas, para evitar una tensión innecesaria de la zona lumbar, y las manos sobre el pecho o detrás de la nuca.

Eleva lentamente y haced un movimiento corto que no os lleve a tocar la tabla, o el suelo, con la espalda superior en el descenso, porque eso pondrá una tensión innecesaria en la zona lumbar.

Básicamente este es un ejercicio de recorrido corto.

Contracciones de tronco

Las contracciones son todavía un movimiento más reducido que el anterior, pero ahí estriba su eficacia para fortalecer la musculatura de la pared abdominal.

Tumbate boca arriba y mantiene las piernas flexionadas formando un ángulo recto con el suelo, puedes mantenerlas elevadas en el aire y cruzadas entre sí o bien descansando las pantorrillas sobre una banca, una silla o cualquier superficie.

Las manos se sitúan delante del pecho o detrás de la nuca y se eleva el tronco sólo lo necesario para que la parte superior de la espalda se despegue del suelo, pero no la zona media y baja que permanece siempre en contacto con él.

Una vez levantado se mantiene así mientras se aprieta el abdomen conscientemente durante un par de segundos antes de regresar atrás lentamente.

Contracciones inversas

Es básicamente el mismo ejercicio pero en esta ocasión el torso permanece inmóvil.

Es decir manteniendo la espalda pegada al suelo, o sobre una banca, y mientras las piernas se hayan flexionadas y juntas, desde ahí se llevan las rodillas hacia el pecho en lugar de tratar de llevar el pecho hacia la pelvis.

Aquí hay que marcar igualmente una pausa con las rodillas próximas al pecho.

Elevaciones de piernas

Las elevaciones de piernas trabajan toda la zona abdominal, aunque lo hacen con mayor incidencia sobre la parte más inferior de la pared abdominal, desde el ombligo hasta el pubis.

Este ejercicio podéis hacerlo mientras se está colgado de una barra, sentado en el borde de una banca o incluso estirado en el suelo.

Sea como sea, procurad que al realizar las elevaciones de piernas éstas mantengan una ligera flexión de rodillas en todo momento.

Entrenar oblicuos e intercostales

Los oblicuos son dos músculos largos que hay a cada lado de la cintura, pero no os recomiendo su entrenamiento directo porque ya se afectan con una gran variedad de movimientos, entre los que se cuentan los de las abdominales y sobre todo porque su desarrollo equivaldría a ensanchar la cintura, algo que nadie que quiera una cintura pequeña y prieta desea.

Los intercostales por el contrario no pueden nunca desarrollarse en exceso porque son músculos muy pequeños, son esos que tienen forma de dedos y que se encuentran transversalmente a cada lado de los abdominales y cerca del pecho.

Cuando la grasa es baja y éstos están desarrollados, contribuyen de forma extraordinaria a dar una ilusión de cintura más dura y pequeña, mejorando la estética general de la zona media.

Para activarlos bastará con hacer algunas series en los ejercicios que acabamos de mencionar en las que os inclinéis hacia los costados, es decir llevando el codo derecho hacia la rodilla izquierda y viceversa.

Bastará con realizar tres series de cada ejercicio de unas 15 o 20 repeticiones.

Para mayores resultados escoge varios movimientos, combinando unos para la parte superior con otros para la inferior, así como para los intercostales, y hace una serie de cada uno seguida, sin descanso entre ellas.

Descansa sólo después de haber realizado todas las series del circuito, es decir una de cada ejercicio.

Quinto paso: activar el metabolismo

Una vez que establezcáis y sigáis una dieta limpia, que hayáis incluido en vuestra rutina el ejercicio cardiovascular y que os entrenéis con rigor y peso lo suficientemente pesado como para aumentar en todo lo posible la masa muscular general, además de hacer el ejercicio específico para la musculatura del abdomen, ya estáis en la senda correcta y sólo os queda esperar para ver como os definís gradualmente y la cintura va adquiriendo más dureza y van apareciendo bien dibujados esos músculos abdominales que cambiarán por completo vuestra estética corporal, proporcionando una mayor fuerza visual, belleza y sensación de mayor tamaño en el resto del cuerpo, puesto que ópticamente al reducir la cintura parece que automáticamente los hombros se han ensanchado, así como la espalda y las piernas.

Una cintura prieta y dura realza todo el cuerpo en general.

Si esperas alcanzar un grado aceptable de definición muscular, es imprescindible seguir una dieta libre de grasas y azúcares. El músculo como tejido metabólicamente activo que es consume muchas calorías, por eso cuanto más masa muscular se tenga más calorías se podrán ingerir sin que éstas se transformen en grasa.

Sin embargo, puede que la definición tarde más de lo esperado en producirse, bien porque tu dieta no era lo bastante buena y los cambios introducidos tardan más en surtir efecto, o bien porque el metabolismo no reacciona con la suficiente eficacia. La realidad es que el entrenamiento de la cintura sólo dará frutos visibles si ésta está exenta de grasa, de lo contrario puedes perfectamente poseer unos músculos abdominales fuertes y gruesos, pero si están recubiertos de tejido adiposo la cintura se verá ancha y blanda, bueno de hecho todo el cuerpo parecerá blando y borrado.

Resulta absolutamente imprescindible reducir los niveles de grasa corporal para que la cintura, y todo el cuerpo, adquiera ese aspecto duro y recortado.

Si no respondes con la celeridad deseada a los cambios de la dieta y el ejercicio, o si no quieres esperar el tiempo necesario o bien si te cuesta más de lo normal 'definiros', te recomiendo que utilices el ergocéutico TH 101 de Future Concepts y aceleres de modo natural la eliminación de la grasa corporal.

Un ergocéutico es básicamente un producto configurado con sustancias naturales pero cuyos efectos producen un profundo calado en el organismo.

En concreto el TH 101 está formulado para activar el metabolismo y fomentar las condiciones idóneas a la eliminación de las grasas y los líquidos excesivos, al tiempo que reafirma la preservación de la masa magra. A esos efectos llega por medio de varios mecanismos, pero fundamentalmente dos, la mejora de la actividad de la glándula tiroides y la elevación de la termogénesis, o sea, la utilización de las calorías para producir calor corporal, evitando así que éstas se acumulen como adiposidad.

En cuanto a la tiroides el TH 101 no es que aporte hormonas tiroideas ni ninguna sustancia sintética, sino que sencillamente suministra los elementos nutricionales que el cuerpo utiliza para la producción natural de esas hormonas.

Por ejemplo, las dos hormonas que produce la glándula y que son las responsables de la regulación del ritmo metabólico son la T4 o tiroxina y la T3 o triiodotironina, pues bien ambas están constituidas por el aminoácido tirosina y el mineral yodo.

Desde hace muchos años que se sabe perfectamente en círculos médicos que la falta de este mineral en la dieta produce hipotiroidismo, baja actividad de la tiroides, y entre otros muchos síntomas se manifiesta por cansancio, falta de energía, abotargamiento, hinchazón generalizada y bocio, un abultamiento de la base del cuello producida por el agrandamiento de la glándula en un esfuerzo por forzar su ritmo de producción, además de por una excesiva acumulación de tejido graso.

Incluso en zonas costeras el mineral no es todo lo abundante que debería en la alimentación y los análisis muestran muchas deficiencias, por lo que el TH 101 aporta 600 miligramos por dosis de un alga muy especial, que pertenece a la familia de las laminarias y se encuentra en aguas muy profundas y frías y cuya característica especial es su alta concentración en yodo orgánico.

El aminoácido tirosina juega diversos papeles en el organismo, por lo que éste lo emplea para numerosas funciones, por eso mismo no está siempre garantizada su disponibilidad para la tiroides, el TH 101 suministra otros 600 miligramos de L-tirosina para que la glándula no carezca de la materia prima que necesita para su función.

Este ergocéutico incluye otro mineral traza, el cobre quelado a un aminoácido, porque éste compuesto es necesario para la formación y funcionamiento de varios coenzimas entre los que hay que toman parte en el correcto funcionamiento de la tiroides.

De manera que con la aportación de esas sustancias podemos estar seguros que de forma totalmente natural, y por cauces alimenticios, suministramos al cuerpo las sustancias que la glándula tiroides necesita para su funcionamiento correcto.

Todavía quedan nueve ingredientes más en este preparado.

Varios de éstos tienen la propiedad de activar la elevación de la termogénesis, es decir la producción de calor corporal, algo que reviste gran importancia a la hora de definir porque con ello se consigue elevar el gasto calórico durante las 24 horas del día, lo que al mismo tiempo aumenta la energía disponible.

De un citríco que se emplea en extremo Oriente como especia, el citrus aurantium, se extrae una sustancia de tipo alcaloide denominada sinefrina, cuya particularidad es que actúa selectivamente sobre los receptores adrenérgicos beta 3. En la practica eso significa que eleva la utilización de los depósitos de grasa aumentando la temperatura corporal levemente, así las células grasas utilizan los ácidos grasos de reserva y el cuerpo preserva el glucógeno mientras se deshace del tejido adiposo. Existen sustancias que hacen lo mismo y puede que hasta mejor, como las anfetaminas o la efedrina, pero mientras éstas últimas causan efectos negativos y muy peligrosos para la salud, porque estimulan otros receptores beta adrenérgicos, la sinefrina no, así ésta no afecta a los alfa 1 y 2 o a los beta 1 y 2, cuya estimulación conlleva el aumento de la tensión o la aceleración del ritmo cardiaco.

La sinefrina tiene varios agentes agonistas que potencian sus acciones, uno de ellos es la naringina, un compuesto que se obtiene de un pomelo tropical, y otro es la cafeína cuya acción como estimulante suave del sistema nervioso central es bien conocido desde hace siglos, no en vano siempre nos tomamos un café para despejarnos.
La cafeína actúa también como diurético y acelera la utilización de los ácidos grasos como fuente energética por lo que contribuye a su eliminación. Es tan clara la eficacia de la cafeína para estimular el rendimiento que hace varios años que el COI (Comité Olímpico Internacional) la ha incluido como sustancia dopante si antes de una prueba su ingestión excede un cierto límite.

El TH 101 incluye guarana, una de las mejores fuentes naturales de cafeína.

Otro ingrediente absolutamente excepcional de esta fórmula es la forskolina, sustancia que se extrae de una planta del golfo índico conocida como coleus forskohlii.

La particularidad de la forskolina reside en el hecho de que es capaz de activar un enzima llamado adelinato ciclasa que a su vez activa una mayor producción de mono fosfato cíclico de adenosina (cAMP) en las células. Cuando eso ocurre éstas incrementan su combustión de ácidos grasos y la fabricación de proteínas, cuyos resultados acumulativos constituyen el objetivo por el que lucha todo culturista: la eliminación de la grasa y la preservación del músculo.

Resulta que la sinefrina actúa en sinergia con la naringina y la cafeína, pero también con la forskolina, aunque la vía de acción de esta última sea distinta, pero además el TH 101 también incluye el extracto de té verde, otro compuesto que en círculos médicos y científicos se viene empleando por sus efectos sobre la eliminación de la grasa.

El extracto empleado en el TH 101 es rico en catequinas, especialmente de un tipo, la epigalocatequina galato (EGCC) que activa la termogénesis, al tiempo que la norepinefrina, la hormona más potente del cuerpo para utilizar la grasa. Según ciertas investigaciones, el extracto en cuestión también contribuye a reducir el apetito y los niveles de colesterol.

De manera que este es otro compuesto más responsable de la fuerza del TH 101, pero todavía hay más.

De otra fruta cítrica, la garcinia cambogia, se consigue el ácido hidroxicítrico del que se ha constatado que aumenta la utilización de la grasa corporal, aunque en menor grado que los otros ingredientes, y parece reducir el apetito, pero su mayor virtud es que inhibe un enzima, el citrato liasa, que es el encargado de permitir la conversión de los excesos de azúcar sanguíneo en tejido adiposo.

De manera que aunque también ayuda en cierta medida en acelerar la utilización de las reservas grasas, su contribución al TH 101 se centra en impedir que si os excedéis con los carbohidratos, éstos os engorden.

El ejercicio aeróbico acelera la utilización de los depósitos grasos como fuente de energía.

Aunque logréis reducir la capa de grasa subcutánea, si deseáis lucir unos abdominales sensacionales tendréis que muscularlos mediante ejercicios específicos. Gracias a la combinación sinérgica y perfectamente equilibrada de los 12 componentes del TH 101 vuestro metabolismo funcionará perfectamente y os libraréis con facilidad del tejido adiposo, preservando a un tiempo el muscular.

Si el exceso de azúcar engorda es porque genera un pico de insulina que es la encargada de poner a disposición la glucosa para formar los ácidos grasos, y en ese sentido hay que subrayar la acción de otro ingrediente, el picolinato de cromo que interviene precisamente en el metabolismo de la glucosa aumentando la sensibilidad a esta hormona en las células musculares y reduciéndola en las grasas.

La traducción llana de ese efecto es que los músculos sienten más afinidad por el cargamento de la insulina, que como consecuencia no es captado por las células grasas, o sea que favorece la utilización de la glucosa como energía muscular en lugar de favorecer que aumente el tejido adiposo.

Por sí solo sus efectos no son excepcionales, pero dentro del marco del TH 101 es otro compuesto que actúa en sinergia.

La lista es larga, pero todavía encontramos dos plantas más en este ergocéutico, una es el diente de león, un diurético tradicional que ejerce unos efectos suaves pero muy manifiestos sobre la eliminación del agua subcutánea y que además tiene una particularidad, la de aportar potasio, justamente el mineral que se suele perder cuando se aumenta la diuresis por medios farmacológicos.

Por último, el TH 101 incluye la gimnema silvestre, otra planta de extremo Oriente que ha puesto de manifiesto su capacidad para regular los niveles de glucosa e insulina, y recordad que eso contribuye a impedir la formación de grasa, al tiempo que es capaz de anular durante varias horas el sabor del azúcar, algo nada despreciable cuando se sigue una dieta en la que no se debe abusar de los dulces.

Estos son los doce ingredientes del TH 101, un ergocéutico que es una auténtica maravilla del diseño metabólico que, sin ser un fármaco, produce unos efectos sensacionales y muy beneficiosos.

Por sus compuestos con el TH 101 no sentiréis nerviosismo, palpitaciones ni taquicardias, nada de efectos nocivos, pero sí una ligera y suave activación del metabolismo, que con su uso regular lo llevará a lo más alto de la normalidad, nunca por encima, ya que favorece su buen funcionamiento sin aportar ningún principio hormonal.

Eliminarás la grasa paulatinamente, no la volverás a acumular, sentirás más energía y vigor, la mente despejada, y conservarás la masa muscular incluso ante una dieta severa.

En definitiva, que si no consigues los efectos deseados lo suficientemente rápido después de seguir los cuatro pasos básicos para liberarte de esa pertinaz capa de grasa que cubre tus músculos, y afea la cintura, recurre al TH 101 y los resultados no tardarán en aparecer de forma acentuada.

Ahora no tienes disculpas para no estar definidos y lucir esa cintura prieta, pequeña, musculosa, recortada y perfecta con abdominales recortados, que multiplicará vuestro valor como atleta y vuestro atractivo como cuerpo perfecto para el sexo opuesto.

Todos queremos un estómago bien definido, pero cuando hacemos abdominales, hombres y mujeres no pretendemos lo mismo. Mientras ellos quieren marcar la tabla de lavar, a nosotras nos preocupa más tonificar y estrechar la zona para marcar cinturita. La buena noticia es que este objetivo resulta más sencillo para nosotras que para ellos. Cuidando tu alimentación, con buenos tratamientos cosméticos y con los ejercicios adecuados, puedes conseguir ese vientre liso y bien formado con el que sueñas dedicándole sólo un cuarto de hora al día. Pero si tu chico quiere conseguir la famosa tableta de chocolate, va a tener que entrenar mucho y ponerse a dieta... ¡por fin tenemos ventaja! No obstante, tan importante como la constancia (¡esos 15 minutos diarios!) es una buena elección de los ejercicios. Para trabajar los abdominales tal y como debes, lo primero es saber cómo funcionan, de este modo podrás tonificar y endurecer las zonas más "favorecedoras" aprovechando a tope el tiempo y el esfuerzo.

¿Cómo son mis abdominales?

Tus abdominales están formados por varios grupos musculares que se mueven en diferentes direcciones y que combinan sus acciones entre sí en función del movimiento que estás realizando. No es posible hacer "abdominales inferiores" y "abdominales superiores" como antes se creía. Pero, aunque todos los grupos musculares de tu abdomen trabajan en equipo, cada gesto ejercita especialmente una zona concreta.

-Cuando flexionas la columna vertebral estás trabajando principalmente el recto abdominal.

-Cuando giras la cintura, el énfasis del ejercicio recae sobre los oblicuos externos e internos.

-Y el transverso abdominal comprime tu estómago y colabora en el trabajo de los oblicuos.

Los mejores ejercicios abdominales son aquellos que implican todos estos grupos musculares desde diferentes ángulos, especialmente los oblicuos y los transversos, que son los encargados de apretar tu estómago, también por los laterales, y afinar tu cintura. Por eso, no nos interesa realizar miles de repeticiones de los clásicos encogimientos que trabajan en exclusiva el recto abdominal (la parte frontal del centro de tu abdomen: los famosos cuadraditos que tanto nos gustan en los hombres).

Nosotras buscamos otra cosa y por eso necesitamos ejercicios como éstos, que activan la musculatura central de nuestro cuerpo de un modo más profundo y global, con especial incidencia en oblicuos y transversos, para "contraer" la zona y disminuir su perímetro de un modo realmente efectivo.

¿Dónde están mis abdominales?

¿No encuentras tus abdominales?, ¿ni tan siquiera esa tripa plana con la que todas soñamos? Muy probablemente, entre éstos está el motivo:

1-Se esconden detrás de una capita de grasa

Nuestros ejercicios son muy efectivos, pero si quieres que los resultados se aprecien realmente, también es necesario disminuir la grasa que se acumula encima. Y eso no se consigue exclusivamente realizando ejercicios de abdominales porque, pese a lo que muchos creen, cuando entrenas un grupo muscular no estás quemando la grasa que se encuentra justo encima. Tendrás que disminuir de forma global el porcentaje de grasa de tu cuerpo. Para conseguirlo, te recomendamos que cuides tu alimentación y que practiques un deporte aeróbico (correr, nadar, montar en bici, todas las modalidades de aeróbic...) un par de veces por semana durante al menos 40 minutos. También son de mucha ayuda los tratamientos localizados que permiten movilizar esas grasas, especialmente si combinas tratamiento y ejercicio, puesto que sus efectos se potencian entre sí.

2-Esa no es buena postura...

¡Cuanta razón tenían nuestras abuelas! Hay que sacar pecho. Muchas mujeres no tienen grasa en la cintura pero una mala postura mantenida hace que luzcan un vientre dilatado. Una excesiva lordosis lumbar, unida a una mala postura, con los hombros caídos, dejando caer el cuerpo sin tono, produce una dilatación del abdomen y problemas de espalda. Si es tu caso, para mejorar considerablemente tu apariencia basta con que adquieras nuevos patrones de postura: abdomen apretado, hombros levantados y cuello recto y relajado. Recuerda que mantener una buena postura todo el día es trabajar durante 24 horas tus abdominales y resulta mucho más eficaz que hacer 500 encogimientos y no volver a trabajar tu abdomen hasta mañana.

3-Causas profundas

¿No tienes grasa acumulada en el vientre y haces muchos abdominales tradicionales, pero el perímetro de tu estómago continúa siendo excesivo? Quizá estás trabajando correctamente el recto abdominal pero te fallan los músculos profundos del abdomen. El músculo transverso se encuentra a nivel profundo y realiza una verdadera función de "faja natural": cuando se contrae, se reduce el diámetro de la cintura permitiendo así estabilizar la columna. Esto sucede cuando provocamos una presión intraabdominal, por ejemplo al toser o reírnos. El problema es que en muchos casos, este músculo tan importante se encuentra desactivado y no ejerce su función, si conseguimos activarlo y mantenerlo activo de forma involuntaria, conseguiremos además de una mejora del patrón postural inmediato, una espalda libre de dolor y una cintura más estrecha. Empieza a entrenar tus abdominales de un modo más completo, tal y como te proponemos en este artículo.

4-Tripa hinchada

Comidas grasas e indigestas, bebidas con gas, la cerveza... quizá no tienes grasa en el abdomen pero tu vientre está hinchado, lo que arruina tu "cintura de avispa". Aunque no tengas problemas de peso, es necesario seguir una dieta ordenada y equilibrada; evitando los fritos, las salsas, las bebidas azucaradas o con gas, las grasas saturadas y los atracones. Es mejor que realices 4 ó 5 comidas más ligeras que un par de comidas demasiado abundantes, especialmente en el caso de la cena. Para "agilizar" todo el proceso es muy importante que ingieras alimentos ricos en fibra, como los cereales integrales, fruta y verdura que favorecen el tránsito intestinal, producen sensación de saciedad y limitan la absorción de las grasas.

Sara Álvarez

Máster de Entrenamiento Personal por la Universidad Complutense de Madrid

Olímpica en Atlanta, Sydney y Atenas

Campeona de Europa de Judo

Especialista de deporte y belleza de la revista Sport Life

Rutinas y Ejercicios para los músculos abdominales

Los músculos abdominales son el centro de fuerza del cuerpo y resultan esenciales para la resistencia. Ayudan a mantener el buen estado de la espalda, al movimiento, a la eliminación de grasa, a la respiración rítmica y a conservar la posición erecta. Sin embargo, pocos hemos experimentado la energía que proporcionan unos músculos abdominales fuertes.

Los abdominales con las manos en la nuca se consideran, generalmente, el mejor ejercicio para fortalecer estos músculos. Sin embargo, tienen poco ritmo y pueden causar torceduras musculares. Por eso resulta comprensible que muchas personas refieran no practicarlos.

Hechos con las piernas estiradas con peligrosos para la parte inferior de la espalda, ya que los músculos abdominales solo pueden levantar el cuerpo del suelo hasta un ángulo de unos 30º y, si intentamos levantarlo mas, entran en actividad los músculos flexores de las caderas. Estos músculos están unidos a la parte inferior de la espalda, causando una gran tensión sobre esa zona.

Esta tensión, sin embargo, puede disminuir manteniendo las rodillas dobladas. Así, pueden realizarse estos ejercicios con manos en la nuca, mientras nos concentramos mentalmente en los músculos abdominales. Tendremos cuidado de no levantarnos bruscamente al terminar, ya que así produciríamos tensión en la misma parte de la espalda.

Un estiramiento evolucionado muy recomendable para fortalecer los músculos abdominales, sin peligro para la parte inferior de la espalda, es el que contrae esos músculos. En este caso, la parte superior del cuerpo se contrae hacia delante por debajo de los 30º y la parte inferior de la espalda permanece plana en el suelo.

Si los músculos se tensan al hacer estos ejercicios debes relajarlos y extender las piernas y brazos en dirección opuesta para lograr una pequeña tensión controlada. La mantendrás entre 5 y 8 segundos. Esto, al tensar los abdominales, aliviará la rigidez que hayas experimentado.

Plegado abdominal

Partiremos de la posición de acostados sobre la espalda, con las rodillas dobladas, los pies planos encima del suelo y las manos cruzadas sobre el pecho. Nos plegaremos hacia arriba, levantando los omoplatos unos 30º del suelo, antes de bajar nuevamente. No inclinaremos la cabeza, no hacia arriba ni hacia abajo, pues podríamos lastimar el cuello; la mantendremos en una posición fija. Nos concentraremos en la mitad superior del abdomen, plegando la parte superior del cuerpo hacia delante, con la barbilla cercana al pecho. Cuando bajemos la mitad superior del cuerpo, la parte posterior de la cabeza no debe llegar hasta el suelo, porque está con la barbilla tendiendo al pecho.

Realizaremos esta flexión con una velocidad media, repitiéndola entre 5 y 10 veces. Mientras las desarrollamos, nos concentramos en los músculos que están trabajando y en hacerlo con ritmo.

Plegado abdominal de rodilla y codo

Este ejercicio se inicia partiendo de la misma posición que el anterior, pero con los dedos de las manos entrelazados detrás de la cabeza, a la altura de los oídos, y los pies levantados del suelo. Usaremos los músculos abdominales para aguantar la parte superior del cuerpo elevada en un ángulo de unos 30º con el suelo. Desde esta posición, tiraremos de los codos hasta que toquen los muslos, unos 4 cm. por encima de las rodillas. Regresaremos hacia atrás, como en la, y nuevamente levantaremos codos y rodillas. Mientras realizamos estos ejercicios abdominales, la parte inferior de la espalda debe mantenerse plana sobre el suelo en todo momento.

Estos estiramientos deben trabajarse a una velocidad media, para ir desarrollando ritmo y fuerza. Los repetiremos unas 10 veces. Son de utilidad lo mismo para la parte superior como para la inferior del abdomen.

Plegado abdominal de rodilla y codo alternado

La posición inicial es idéntica a la del ejercicio anterior. Levantaremos los omoplatos del suelo y tocaremos la rodilla izquierda con el codo derecho y después, la rodilla derecha con el codo izquierdo. Mantendremos plegada la parte superior del cuerpo durante este ejercicio. La dirección del movimiento de la rodilla debe de ser hacia delante y hacia atrás, como el pedalear aunque con menor amplitud. Para tocar la rodilla con el codo opuesto, la parte superior del cuerpo debe girarse un poco de un lado a otro, pero sin permitir que las rodillas crucen la línea media corporal. Mientras realizamos estos dos últimos ejercicios, los tobillos deben permanecer relajados. Intentaremos incrementar el ritmo conforme los realizamos, observando como nos sentimos tras repetirlos 10 veces.

Podemos desarrollar los abdominales concentrándonos inicialmente en el primer ejercicio descrito, para pasar posterior y paulatinamente a los otros dos y a la variación que describo a continuación. Desarrollaremos ritmo, fuerza y coordinación, aunque los dos últimos ejercicios requieren más que el primero. Empezaremos trabajando aquellos entre 3 y 5 minutos cada vez, pasando de un ejercicio a otro. Recordemos que es muy importante para nuestra salud tener unos abdominales fuertes.

Torsión abdominal

Inclinaremos las rodillas hacia el lado derecho, levantando hacia delante la parte superior del cuerpo, como si la barbilla tendiera a buscar la parte superior de la cadera izquierda. Nos concentraremos en la torsión hacia arriba, usando los músculos abdominales del lado izquierdo. Mantendremos la barbilla cerca del pecho y no moveremos la cabeza ni hacia arriba ni hacia abajo mientras dura el ejercicio. Este ejercicio es más difícil de lo que parece. Intentaremos repetirlo entre 5 y 10 veces en cada lado.

Con esfuerzo, mucha fuerza de voluntad y mucho trabajo obtendrás los resultados que buscas no decaigas en tu empeño y si algún dolor muscular quiere hacerte abandonar no le des importancia solo mantén el ritmo y la constancia que el resultado será visible en no mucho tiempo.

Para olvidarte de las odiosas llantas o bananos que tanto te molestan y tonificar los abdominales el mejor camino es iniciar una rutina que combine ejercicio aeróbico con abdominales.

Si tienes depósitos de tejido graso en tu cintura y deseas una cintura definida y tonificada, la forma de proporcionar tono a esta zona es a través de ejercicios específicos. Con los ejercicios abdominales conseguiremos aumentar la masa muscular de los abdominales pero permanecerá debajo del tejido adiposo y no los notarás, a pesar de tanto esfuerzo. Para eliminar esa odiosa grasa, debes mantener una alimentación correcta, pero también debes hacer ejercicio cardiovascular de mucha duración y poca intensidad como bicicleta, natación o aeróbicos.

Ejercicios abdominales recomendados:

Posición para empezar:

  • Túmbate boca arriba, con la cintura relajada.
  • Dobla la piernas de tal forma que formes un ángulo de 90 grados con el suelo.
  • Coloca las dos manos detrás de la cabeza.

Movimiento:

  • Levanta levemente tus hombros del piso.
  • Detén el movimiento un segundo cuando tu abdominal esté totalmente contraído.
  • Regresa a la posición inicial.

Puntos importantes:

  • Asegúrate que tu cintura esté relajada durante todo el ejercicio.
  • Exhala mientras contraes el abdominal.
  • Inhala cuando regresas a la posición inicial.

Cuidado:

  • No uses tus manos para levantar la cabeza.

Elevación de piernas flexionadas

Posición para empezar:

  • Túmbate en el suelo con ambas manos detrás de la cabeza.
  • Las rodillas deben estar dobladas a 90 grados.

Movimiento:

  • Lentamente levanta tus piernas hacia tu torso, contrayendo los abdominales inferiores.
  • Tus piernas no deben cambiar el ángulo inicial.
  • Regresa tus piernas a la posición inicial.

Puntos importantes:

  • Contrae tus abdominales lo más posible.
  • Exhala cuando subes las piernas.
  • Inhala cuando regresas a la posición inicial.

Cuidado:

  • No debes realizar este ejercicio si sientes alguna molestia o dolor en tu espalda.
  • Mantén el movimiento controlado y no uses el impulso.
  • Túmbate en el suelo con ambas manos detrás de la cabeza.
  • Las rodillas deben estar dobladas a 90 grados.

Tijeras verticales

Posición para empezar:

  • Siéntate en una silla con las piernas rectas en frente de ti.
  • Tus manos debajo de tus glúteos para hacer equilibrio.

Movimiento:

  • Levanta tu pierna derecha lo más lejos posible de tu pierna izquierda.
  • Invierte la posición de las piernas, bajando la derecha y subiendo la izquierda, imitando una tijera.

Puntos importantes:

  • Espera un segundo antes de intercambiar las piernas, mientras contraes los glúteos y los músculos de la cadera.

No todas las mujeres tienen el tiempo o el dinero para ir al gimnasio. Es por esto que esta serie de rutinas / ejercicios con implemento al alcance de cualquiera (en tu hogar), se adapta perfectamente a la dueña de casa.

RUTINA 1

Dos o tres entrenamientos a la semana

Serie: 1

Repeticiones: 8 por cada ejercicio

abdominales-casa1

  • Rodillas en el pecho
  • Músculos en acción: abdominales bajos.
  • Posición inicial: tumbados, brazos extendidos a lo largo de los costados. Pierna derecha doblada hacia arriba, la izquierda flexionada. Levantar la punta del pie.
  • Movimiento: aspirando, acercar la rodilla derecha al pecho. Inspirar al retorno.
  • Al finalizar, ejecutar con la otra pierna.
  • Atención a: espalda en el suelo. En el retorno, no llevar la pierna al suelo, podrías doblar la espalda.
  • Concentración: imaginar la pierna que estás moviendo como si fuera una bomba para el agua.

abdominales-casa2

  • Codo rodilla
  • Músculos en acción: abdominales alto y oblicuos.
  • Posición inicial: tumbarse, mano izquierda detrás de la nuca, codo hacia fuera, brazo derecho extendido a la altura del hombro. Punta de los pies levantada.
  • Movimiento: espirando acercar el hombro izquierdo a la rodilla derecha. Inspirar en el retorno. Al finalizar, ejecutar con la parte opuesta.
  • Atención a: espalda adherida al suelo. No presionar sobre la nuca con la mano.
  • Concentración: durante la torsión del busto imaginate alejando un objeto con el hombro.

abdominales-casa3

  • Levantar cabeza y hombros
  • Músculos en acción: abdominales altos.
  • Posición inicial: tumbados, piernas flexionadas y abiertas a lo ancho de la pelvis, brazos extendidos a lo largo de los costados. Punta de los pies levantada.
  • Movimiento: espirando, levantar un poco la cabeza y los hombros. Inspirar alretorno.
  • Atención a: no levantar el busto por encima del omóplato. Manteniendo la espalda adherida al suelo.
  • Concentración: imaginar como si vuestros abdominales fueran una esponja a estrujar y después soltar.

RUTINA 2

Tres entrenamientos a la semana

Serie: 1

Repeticiones: 12 por cada ejercicio.

Levantar cabeza hombros

abdominales-casa4

  • Músculos en acción: recto del abdomen, abdominales altos.
  • Posición de salida: reposar las piernas unidas, una después de la otra, sobre una silla en manera de formar un ángulo de 90° grados entre los muslos y el busto, pies a martillo.
  • Manos detrás de la nuca, codos hacia fuera.
  • Movimiento: espirando levantar un poco la cabeza y los hombros. Inspirar al retorno.
  • Atención a: tener la espalda adherida al suelo. No levantar los hombros por encima del omóplato.
  • Concentración: imaginar que vuestros músculos abdominales sean una esponja a estrujar y después soltar.

abdominales-casa5

  • Pierna izquierda
  • Músculos en acción: recto del abdomen y oblicuos.
  • Posición de salida: apoyar las piernas unidas, una después de la otra, sobre una silla en modo de formar un ángulo de 90° grados entre los muslos y el busto, pies a martillo.
  • Manos detrás de la nuca,codos hacia fuera.
  • Movimiento: espirando, acercar el hombro izquierdo a la rodilla derecha. Codo hacia fuera adherente al suelo. Inspirar en el retorno. Al finalizar las repeticiones, ejecutar con la parte opuesta.
  • Atención a: no cruzar los dedos de las manos, podría crear tensión al cuello.
  • Mantener siempre un codo en el suelo.
  • Concentración: durante la torsión del busto, imagínate que quieres alejar un objeto con el hombro.

abdominales-casa6

  • Rodilla al pecho
  • Músculos en acción: abdominales bajos.
  • Posición de salida: apoyar las piernas unidas, una después de la otra, sobre una silla en modo de formar un ángulo de 90° grados entre los muslos y el busto, pies a martillo.
  • Manos detrás de la nuca, codos hacia fuera.
  • Movimiento: espirando, levantar ligeramente la cabeza y los hombros y al mismo tiempo acercar las rodillas al pecho. Los glúteos permanecen en el suelo.
  • Inspirar en el retorno.
  • Atención a: levantar el busto por encima de la línea del omóplato.
  • Asegúrate que la zona baja de la espalda, o sea la lumbar, estar siempre adherida al suelo.
  • Concentración: imaginar como si quisierais encerraros en un dulce abrazo.

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