
Si bien es sabido que los carbohidratos pueden producir grasa corporal dado que estos evitan que el cuerpo consuma las reservas, también pueden ser muy buenos para el entrenamiento y para la nutrición del deportista, aunque deben consumirse con noción.
Consumir carbohidratos en el desayuno es una excelente forma de conseguir energía extra para el día, y luego de entrenar para reponer las calorías gastadas durante el ejercicio intenso, reduciendo la falla muscular post-entrenamiento, a la vez que mantiene bajo control el cortisol, una hormona del estrés que destruye fibras musculares y disminuye la velocidad del metabolismo.
Lo importante para que los carbohidratos actúen de forma positiva en nuestro organismo y entrenamiento es llevar una rutina intensa en la cual el desgaste muscular sea muy grande, para que igualmente se consuman las reservas de grasas pero sin que nos falte la energía para llegar al fin de la rutina.
Hay que recordar no consumir hidratos de carbono luego de las 6 de la tarde, que es cuando el cuerpo comienza a gastar menos energía dado que el día y sus actividades están acabando.
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